Leer con nuestros hijos es un buen hábito – GuíaTips

Leer con nuestros hijos es un buen hábito

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Cuando de estimular a los niños se trata, hay una serie de ejercicios que pueden ayudarnos a cumplir nuestro objetivo. No es necesario que seamos estrictos, pero sí que mantengamos una rutina de actividades que con el tiempo se conviertan en un hábito. En este post quiero compartirles mis vivencias al tratar de inculcar la lectura en mi hija.

Como madre de una pequeña niña de 5 años, he experimentado diferentes etapas en el desarrollo de sus habilidades alternativas – Llamo así a las habilidades que va perfeccionando con la ayuda de un tutor o seguimiento de sus padres-.

La primera actividad en la que mi hija participó, fuera de los juegos tradicionales, fue la lectura. Considero que este es uno de los hábitos alternativos que más debemos estimular en nuestros hijos, ya que los libros son fuente de conocimientos y ayudan a cultivar su imaginación desde muy pequeños, además no requiere de mucha inversión económica.

 

Los niños y la lectura

 

La aventura de los libros con mi hija inició cuando ella tenía dos años, con lecturas muy esporádicas, pero siempre presentes. Algunas veces eran cuentos cortos, y otras, con libros más extensos pero adecuados a su edad.

Estoy convencida de que con ese simple ejercicio, mi hija ha aprendido a valorar un libro, cosa que no todos los niños de su edad logran fácilmente – modestia aparte-.

Cuando ella recibe un libro como regalo, lo analiza; observa sus colores, dibujos, ojea sus páginas; lo investiga a su forma. A tal punto que inventa las historias que pueda contener. En más de una ocasión la he escuchado desarrollar conversaciones basadas en los personajes y dibujos que observa en el libro. Todo esto me hace pensar que no es solo imaginación, es una conexión con los libros que sobrepasa incluso, la habilidad de leer por su cuenta. -Aprendizaje que aún está en proceso-.

 

“Mami, Mami, pongamos una biblioteca”

Con el tiempo, el interés de mi hija en los libros ha ido creciendo, a tal punto que una semana, para sorpresa de su papá y mía, nos hizo el siguiente comentario: “Mami, mami, necesito que me prestes unos libros para vender”.  

Yo no estaba segura de si había escuchado bien o si había entendido del todo su petición. El asunto es que dejé lo que estaba haciendo y le puse toda la atención del caso. “¿Y para qué quieres que te preste unos libros que después piensas vender?” -le pregunté con tono inquisidor-. 

Ella con una carita de desconsuelo -imagino que pensando que le diría que no tendría los libros que me pedía-, me dijo: “En realidad no los quiero vender, quiero que todos vengan a mi casa y los vean… quiero poner un letrero en la puerta para que todos sepan que tengo una biblioteca y que puedan ver mis libros”.

Entonces yo le pregunté: ¿Y si son tus libros los que quieres mostrar, para qué quieres los míos?…

… Se quedó pensando y luego contestó: “Es que tú tienes más que yo, entonces, si junto los libros de las dos, serán muchísimos y mi biblioteca será grande”.

Cuando escuché lo que dijo, pensé en lo ingenioso y a la vez lógico de su respuesta, y no me quedó más que decirle que podía tomar los libros que quisiera.

Mientras ella se entretenía con mis libros, me saltó una duda a la cabeza: ¿cómo se le ocurrió pensar primero en vender los libros?, entonces decidí preguntarle.  

Ella muy honesta, me  dijo que lo había visto en la televisión y, que además, cada vez que yo le ofrecía un nuevo libro, le decía que lo iría a comprar, y que la tienda de libros no estaba tan cerca, por lo que se le había ocurrido poner una “biblioteca para vender libros en la casa”.  De esa manera, los vecinos podrían encontrarlos fácilmente sin tener que salir a buscarlos más lejos.

Es así como me di cuenta que su inquietud respondía también a una necesidad personal; ver mas libros en su pequeña biblioteca. Esa misma semana la llevé a la librería y juntas escogimos un nuevo libro para su colección. Además decidimos tener como proyecto cambiar el cajón de sus libros por una estantería con más espacio en donde ella pueda mostrar su colección a las visitas de la casa.

De cualquier forma, la lectura es un excelente hábito por muchas razones, por lo que al compartir mis experiencias y anécdotas, pretendo contagiarles del interés por hacer el ejercicio con sus hijos– si es que no lo han hecho antes-.

Así que les invito a compartir con la comunidad de GuíaTips sus comentarios y experiencias también, para que los buenos hábitos como este, se puedan ir propagando.

 

¡Hasta la próxima!

 

Convozdemamá

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